Publicaciones de KarlFM (Carlos Flaqué Monllonch) (6)

Goodbye friends

Hola compañeros !: Debo comunicaros que debido a las obligaciones laborales, personales y los nuevos proyectos en la universidad, de momento no puedo colaborar en mi sección habitual de la revista Luz y Tinta. Tan pronto como me sea posible intentaré regresar al frente.

Gracias por vuestra amistad, aportes, comentarios, imágenes, por todo este tiempo maravilloso que hemos compartido juntos como comunidad entregada a la magia fotográfica.

Asimismo reconocer la magnífica experiencia que ha sido haber formado parte del valioso equipo de personas que hace que Luz y Tinta llegue a vuestros ojos y corazones. Os voy a echar de menos pero a veces la vida te antepone obligaciones frente a los placeres del arte puro y desinteresado. 

Un abrazo a todos y seguir elevando este enorme nivel de arte gráfico.

KarlFM (Carlos Flaqué Monllonch)

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 Fotos y diseños de Carlos Flaqué Monllonch

Creación analógica y digital

     Una imagen es una representación de la realidad o de una manifestación imaginaria con el fin de generar una información visual que, a su vez, puede ser comunicada por diferentes medios y provocar distintas interpretaciones, estímulos y reacciones. Cada imagen es el resultado de múltiples elementos, todos ellos en íntima interacción, que asumen distintas responsabilidades creativas, técnicas, personales, y como no, incluso circunstanciales.

     La composición de dichos elementos es lo que facilita el equilibrio de la imagen en su conjunto. La distribución de estos elementos se fundamente sobre un soporte imprescindible para que toda la sinfonía visual suene armónica y a su justo tiempo. Dicha distribución depende, asimismo, del peso visual que ejercen los elementos que la componen, es decir, la fuerza óptica que se desprende de su colocación, volumen, orden y significado.

     También es cierto que, a veces, el mensaje visual no busca ni orden ni perfección, sino más bien todo lo contrario, es decir, plasmar un caos pretendido y desordenado, que, en su global significado, transmita respuestas y mensajes opuestos, o bien, sensaciones intencionadamente dispares. La observación de la naturaleza nos ofrece un abanico infinito de alternativas donde el caos y el desorden, así como sus adversos, son, dentro y fuera de sus procesos, imprescindibles y hermosos. Muchos artistas han encontrado en estos vaivenes extremos motivos inspirativos para generar sus obras, tal es el caso de la arquitectura de Antoni Gaudí, donde los elementos naturales cobran una excelencia imaginativa límites. Por tanto, podríamos decir que los contrarios, a si como sus estadios intermedios, tienen su encanto y representan una necesidad de existencia sin los cuales el mundo quedaría cojo y perdería esa parte zigzagueante que transforma el arte en un vaivén eterno de resultados y sensaciones fascinantes e infinitas. Todas estas transmisiones, ordenadas y caóticas, parecidas o distintas, estacionadas o dinámicas… generan respuestas tan dilatables que convierten el mundo del arte, su contemplación y análisis, en un ente vivo, dios o monstruo, que hipnotiza a las criaturas que caen bajo sus garras, desde el propio artista, hasta el analista de sus sintaxis o consumidor final.

     Normalmente nos empeñamos en clasificar las cosas según el encaje de nuestra embotada perspectiva de la realidad, el bagaje aprendido nos marca como un martillo que golpea un clavo hasta dejarlo sin la posibilidad de ser extraído, ese golpeo constante educativo hace que el ser humano caiga en el metodismo y el orden para dar sentido a su caótico estado de vida. Pero el arte no tiene fronteras, no entiende de leyes, anda suelto por los abismos y los paraísos, y sólo quien ve sus creaciones es quien intenta buscar y aplicar los principios que revelan postulados analizables e identificables. El arte surge del alma, de una simbiosis perfecta entre sentimiento y raciocinio, entre necesidad y permanencia, entre tesis y antítesis, por ello, jamás debe ser esclava de la realidad o fantasía de la cual se alimenta, si servil ni víctima de los que pretenden diseccionarla para ver sus entrañas. Cada artista define el principio, desarrollo y final de su obra, el sentido que tendrá, el mensaje que busca transmitir, pero a veces todo esto, se viene abajo, porque la obra nace sin ningún rasgo predeterminado, sin ciencia ni teorética, sino más bien como un fruto insaciable de espontaneidad. Cuando esto ocurre, no existen arquitecturas ni ingenierías que sostengan un plan previo en el diseño, todo es producto de un flash, de una inspiración quizás venida de una dosis de genialidad, de una tragos de Absenta o simplemente porque aquel día el artista tenia la combinación de neuronas adecuadas para producir el Big Bang creativo.

 

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     Según la Teoría de la Imagen, el equilibrio en las composiciones se logra mediante el uso adecuado de las líneas y las formas, ubicando los pesos visuales en su justa medida y proporcionalidad, a fin de obtener una composición equilibrada e ideal respecto a los ejes y segmentos que las dividen. En este sentido, la creación de un diseño simétrico sería aquel que se produce cuando al dividir una composición en dos partes iguales, existe igualdad de peso en ambos lados y no se encuentran elementos que sobresalgan más que el resto en importancia y peso. Por su contra, la creación de un diseño asimétrico sería aquel que se produce cuando al dividir una composición en dos partes iguales, existe desigualdad de peso en ambos lados y se encuentran elementos que sobresalen más que el resto en importancia y peso. Por tanto, mientras el equilibrio simétrico trasmite sensación de orden y sosiego, su contrario nos induce a la agitación, tensión, pero al mismo tiempo transfiere dinamismo, alegría y vitalidad.

     La composición visual, organización de los elementos que forman el conjunto de la imagen con el fin de obtener un efecto de unidad y orden, puede verse, según el lenguaje visual, bajo distintas formas, reposada o dinámica. En el caso de la primera, los elementos son constantes, simétricos, rectos, se dirigen hacia el centro, completos, centrados. En el caso de la segunda, son inconstantes, asimétricos, oblicuos, se alejan del centro, incompletos y descentrados. En el trabajo que nos ocupa, algunos ejemplos de las fotos ilustran estos principios de la composición reposada.

     En cuanto a la metonimia cabe considerar que es una herramienta de la retórica visual que obedece a ciertas leyes donde se substituye un objeto por su utilización … es decir, una metonimia visual es una imagen simbólica que se utiliza para representar una síntesis o referencia de algo que tiene un significado más amplio y preciso; tal es el caso de la cruz que se usa para representar una iglesia, el cáliz con la serpiente que simboliza farmacia, sustituir a la obra por el autor, el producto por el lugar donde se produce o el objeto por su utilización; el espectador establece, por asociación, una conexión intrínsecamente vinculada entre la imagen y el tema en cuestión: causa/efecto, contenedor por contenido, símbolo por cosa simbolizada, lugar por lo que en él se produce, objeto poseído por poseedor … etc.

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      Las imágenes son un recurso de comunicación visual muy importante ya que su contenido es capaz de transmitir mensajes donde muchas veces los textos no logran sus objetivos o simplemente refuerzan o extienden lo que las palabras necesitan transmitir. Pero la imagen no depende de lo escrito, es auto suficiente porque en ella se sintetiza cualquier pixelización de la realidad mundana. Somos entes abstractos, aunque biológicos y psíquicos, pero en cuestión de lenguajes somos primarios, usamos los mecanismos que ancestrales usaron pero con añadidos distintos; seguimos pintando, aunque en lugar del pincel usamos el aerógrafo, el lápiz óptico o en la pantalla táctil; en el fondo seguimos pintando. Lo mismo ocurre con las imágenes, antes se construían los films sobre placas de cristal bajo complejos procesos químicos; luego vinieron las películas, ahora hablamos de tarjetas gráficas y archivos. Antes se ajustaban las imágenes con lápices, anilinas, óleos, pigmentos especiales, luego vino el trucaje de laboratorio, y actualmente Photoshop convierte lo irreal en real o posible. De todo ello se deduce una cosa y es que aunque se usen diferentes y sofisticadas tecnología la necesidad de plasmas, de expresar, de transmitir, de congelar, de perdurar y comunicar. Somos entidades esclavas de la necesidad y el tiempo es el vehículo que nos permite recordar y avanzar. Y ante la necesidad el ser humano siempre busca nuevos caminos donde crear, expresar y analizar.

 

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Mucha gente pasa de ellas, como si fueran algo insignificante, otros, solo les prestan la atención necesaria para registrarlas bajo la normalidad de lo que aparentemente representan, sin más complicación final, que rellenar los espesos álbumes turísticos de cada temporada. Pero están por todas partes y fotografiarlas en base a la imaginación, convierte la escena en un fotograma distinto que confiere una vida singular y propia a estos objetos aparentemente inanimados pero inmensamente ricos en contenidos. Son las estatuas, seres ajenos al paso del tiempo, a los cambios de culturas; son un mundo aparte, propio, ya que dentro de su estructura externa, encierran increíbles secretos. SIN ESAS PIEDRAS, NO EXISTIRIA PARTE DE LA CULTURA HUMANA.

 

¿Por qué las estatuas? A lo largo de la evolución, el ser humano ha aprendido a observar lo que le rodea y a dar forma a los elementos que se encuentran a su alrededor, entre ellos, las piedras, testigos eternos de su periplo por la Historia. Gracias a su talento, imaginación y habilidades, ha aprendido a transformar dichos elementos para sus fines, es decir, ha sabido interpretar que las piedras deben tener un sentido distinto de su estado salvaje originario. Consecuentemente, debido a sus creencias, hazañas, sentimientos y luchas, el ser humano ha sido capaz de dar forma diversa a estas piedras, de conferirles estructuras y volúmenes concretos, de insuflarles un alma que recogiera todos los valores y hechos del andar humano por su cultura; así nació la necesidad de generar y perpetuar esculturas y estatuas, como una necesidad permanente para evocar individualmente a dioses, personajes o conceptos como la libertad y la justicia, o ser agrupadas formando conjuntos para representar escenas de acontecimientos, ideas simbólicas, o escenas costumbristas. Algunas simplemente para embellecer lugares especiales o para provocar todos los "estándar" posibles. Son, pues, una extensión corpórea de los momentos más importantes de la Humanidad.

 

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Su expresividad plástica y capacidad dramática, sus múltiples significados y simbologías, son elementos todos ellos que confieren a las estatuas un interés especial para ser víctimas del acoso sistemático de ávidos ojos fotográficos que buscan belleza y significados dentro de esos contenidos de material esculpido. Las estatuas representan los más diversos valores humanos y los hechos que las han convertido en eternas. En otras ocasiones la intención fotográfica es dar vida a las estatuas para que realmente parezcan interactuar con las personas o su entorno. Resaltar sus cromas, sus cielos mediante polarizadores, darles tonalidades fantásticas a través de filtrajes degradados ante el objetivo, buscar ángulos distintos a los convencionales para generar perspectivas imposibles de fuerte impacto, encuadrar sus formas bajo prismas raros, realzar los volúmenes que poseen, los detalles que encierran para rediseñar una visión chocante del objeto tratado, controlar la direccionalidad de la luz y la sombras para matizar texturas y relieves, indagar en ese micromundo de piedra y metal en busca de impactos que deriven en reflexiones profundas, o bellas contemplaciones; ese debe ser el trabajo del cazador de imágenes que explora la dimensión oculta de las estatuas.

 

Personalmente me encanta fotografiar estatuas y siempre que viajo no me las pierdo; procuro fotografiar aquellas que por sus características me impresionan, bien por lo que representan bien por su talla artística, su originalidad, expresividad o tamaño. Para mi son criaturas vivas pero congeladas en el espacio tiempo, seres que encierran en su interior todas las vivencias por lo que fueron cinceladas. Hay quien piensa que para fotografiarlas se requieren técnicas especiales, para mí las técnicas básicas siempre son las mismas en todo objeto fotografiable: saber ver, saber diseñar y encuadrar o que ves, controlar su luz natural, disparar todo el pack en el momento oportuno; no hay más; el resto son detalles que pincelan los toques personales de la obra. ¿Su peor enemigo? Todos los contrarios de lo anteriormente citado y, como no, olvidarse del maldito flash, ese aparato estúpido que destruye la belleza natural de las cosas, aplanando su esencia en pos a una luminosidad artificial y grotesca. El flash sólo es útil cuando se trata de trabajos de rango profesional y matizadores y difusores apropiados con equipos de estudio que rompen los bolsillos económicos de los fotógrafos. Si recomiendo disponer de excelentes ópticas, aunque sean caras, que lo son, porque un buen objetivo permine diversos juegos en la perspectiva, en la dirección de la toma, en la puntualización de los detalles o aspectos relevantes, pero sobretodo por la calidad que ofrece en cuanto definición. La cámara es un elemento móvil, con vida propia pero siempre sujeto al alma de su propietario. Mover la cámara es fundamental, es lo que da vida y fuerza a la imagen registrada. No hay leyes, no hay reglas, la fotografía es  transgresión, como todo arte, y un error, casual o intencionado, puede conducir a una obra maestra. ¿Mi consejo para fotografiar estatuas? Detenerte ante ellas y pensar desde su interior, imaginarlas dentro de ti y ver a través de sus ojos la realidad que descubren. Luego, penetrarla con tu cámara por todos lados, desde cualquier ángulo que veas diferente, atrevido, siempre controlando la dirección de la luz, realzando, endureciendo, suavizando o texturizando, sus curvaturas, sus líneas, todo su geos, dando lugar a una sinfonía apasionada de expresiones y significados distintos como el climax final de una creación sin límite.

 

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KarlFM.-

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Parece ser que últimamente se ha puesto de moda hablar sobre la necesidad de comentar o dejar críticas acerca del trabajo fotográfico que se publica en Moldeando la Luz. Sinceramente el tema es bastante interesante por si mismo como para ser motivo de un gran debate global. Por mi parte tengo asumido lo que esto significa y aporta. No me gusta la palabra "críticar" ya que digan lo que digan es una palabra que encierra conceptos como censurar, desaprobar, reprobar, vituperar, juzgar, examinar, considerar, analizar, evaluar, enjuiciar (http://www.elpais.com/diccionarios/sinonimos-antonimos/criticar). Además las críticas siempre van acompañadas de intereses personales, partidistas o institucionales.  En consecuencia prefiero comentar y no criticar ya que la primera palabra encierra mejores significados y establece un mejor feedback comunicativo.

 

No cabe duda de que la comunicación es la base del intercambio, del aprendizaje y de la transmisión de ideas y conclusiones, así como el mecanismo, por excelencia, que genera los lazos de la amistad, el conocimiento y el comportamiento humano. Alguien que no se comunica es un ser egoísta, cerrado, aislado del mundo al que pertenece pero también es un ente mal educado, poco cortés, cuya empatía hacia los demás dista años luz.

 

Cuando fui seleccionado como Fotógrafo Destacado del mes de mayo 2011 dejé muy claro en la entrevista que unas de las ventajas de Moldeando la Luz era que permitía compartir los trabajos fotográficos entre sus miembros. Esta actividad implica también saber opinar, comentar, no criticar, es decir, dejar constancia escrita, aunque pequeña, en el espacio gráfico que visitas de tus compañeros; no hacerlo y solo publicar lo propio me parece una actitud poco correcta. Pienso que esa huella que dejas debe ser siempre motivante, alejada de componentes negativos.

 

Está claro que por falta de tiempo no podemos ver todo aquello que se publica, ni opinar sobre todo lo que ves; cada persona tiene su forma de ser pero su tiempo es personal y en la vida los frentes son diversos y muy exigentes y como es lógico no podemos estar en todas partes ni cumplir en todos lados. Por tanto hay que respetar que cada cual opine lo que pueda y crea oportuno.

 

Personalmente suelo comentar las imágenes que más me gustan en el apartado de destacadas y recién publicadas en la página principal, de tener más tiempo comentaría más allá de eso y reconozco que a veces olvido escribir a ciertos buenos contactos que merecen mayor atención. El tiempo, hoy en día, es un fragmento dinámico que se contrae en exceso dejando poco espacio para la dilatación del mismo ya que todos tenemos demasiadas cosas que cubrir y vivimos inmersos en un constante y agotador ajetreo sin límites.

 

Comentar las fotos ajenas tampoco es una decisión fácil ya que a veces los trabajos que ves no te gustan aunque no por ello dejen de ser buenos; por tanto resulta complejo dejar testimonio de admiración cuando no sientes nada sobre lo que ves. A veces ser demasiado sincero, si no se dice con elegancia, puede también ofender o desmotivar al autor de la obra. No es nada fácil delimitar la línea que existe entre lo que despierta admiración, rechazo o indiferencia, así como aquello que no es valorable o precisa corrección o motivación extra. Creo que la opinión sobre arte es siempre subjetiva. Muchos argumentan que las críticas deben basarse en la construcción o en los criterios cognitivos o técnicos pero para mí el arte está al margen de todo eso. ¿Qué ciencia se atreve a criticar las pinturas rupestres de la era prehistórica cuando en realidad sus artistas nunca pisaron una escuela y simplemente quisieron expresar ciertas fases de su vida con sus trazos naturales? ¿Quiénes somos todos nosotros para criticar o enjuiciar el trabajo de otros? Tenemos las claves de la vida? ¿El secreto de las artes? ¿La resolución de los enigmas? Somos tan perfectos que disponemos del control total de las cosas, de lo que es bello o feo, de lo que es bueno o malo? No somos nada, somos simples mortales que aprenden y erran y que desgraciadamente siempre opinan sobre los demás, por tanto, nadie puede hacer critica de otro, porque esa actitud es una prepotencia que ha causado demasiados desastres e injusticias en la civilización, y el arte ha sido una de sus víctimas.

 

El arte debe fluir como algo libre y natural y sólo el artista tiene el derecho de juzgar lo que hace, los demás solo pueden deleitarse mediante la contemplación o rechazo del mismo. Puede gustarte o no, puedes opinar o comentar lo que ves, pero eso a criticar dista infinitos. A mi no me gustan los pies de cerdo pero eso no implica que no sean nutritivos y buenos y que a otros les flipe su sabor. Los humanos somos entes que tienen tendencia a juzgar el trabajo de otros pero cada persona ve el mundo no como es sino como es ella pero es que además dos personas pueden ver el mismo evento con diferentes ojos. Como bien dijo el escritor y político rumano Valeriu Butulescu “los críticos ven la música y oyen la pintura”.

 

No cabe duda de que a todo el mundo le gusta que le piropeen su trabajo, que le halaguen por sus aportaciones, es lógico, pero no siempre es así. Esa falta de empatía y educación es también una tendencia general en la sociedad que vivimos; la correspondencia mutua es una virtud que suele brillar por su ausencia, un hecho que vemos todos los días en el trabajo, en los supuestos amigos, en la misma familia, en la política, en el deporte y en la gran mayoría de las parcelas donde se desenvuelve el ser humano. El capitalismo neoliberal conduce al individualismo crónico.

 

En Moldeando la Luz he leído comentarios donde alguien, cuyos trabajos son mediocres, da consejos sobre fotografías ajenas o incluso quien se ha atrevido a hacer juicios morales sobre determinada foto por contener un desnudo sugestivo pero artístico. Me parece bien cierta corrección o sugerencia que permita mejorar una imagen que a veces, por un descuido, alguien puede omitir sin darse cuenta. Yo mismo en un par o tres de ocasiones he dado algún consejo o corrección a cierto trabajo ajeno, simplemente porque mediante esta simple observación su fotografía mejoraba ostensiblemente; era simple cuestión técnica.

 

Todos hemos nacido ignorantes y a medida que hemos ido relacionándonos con los demás hemos ido creciendo como personas, aficionados y profesionales; el intercambio honesto y motivador permite ese juego. Pienso que si algo no te gusta o no se acomoda a tu decoración moral o gustativa es mejor callarse y pasar de largo, el respeto empieza en dar libertad al otro para que siga andando. Sobre la crítica parto de la base que uno debe aprender a ser crítico consigo mismo y darse cuenta de que al contrastar el propio trabajo con el ajeno debe autovalorar si sus trabajos son buenos, mediocres, malos o pueden mejorar. Buscar la aprobación ajena es síntoma de debilidad porque los juicios externos están bajo condicionantes subjetivos. Creo por tanto que no es fácil ser ecuánime con la crítica aunque tengamos en cuenta el uso del análisis aparentemente objetivo, pero si caemos en la tentación de opinar lo ajeno, debemos hacerlo honestamente, sin dañar, reconociendo siempre el esfuerzo y el trabajo que el otro ha realizado pero ofreciendo, al mismo tiempo, esa motivación extra que ayude, si el trabajo lo requiere, a mejorar lo presente, sin olvidar nunca que aquello que no nos gusta, nada tiene que ver con aquello que es bueno, malo, mediocre o digno de ir al infierno.

 

Para concluir quería decir que, en arte, no creo en las criticas aunque si creo en la opinión que encierra conocimiento, estimulo para seguir aprendiendo, mejorar y avanzar, eso ofrece seguridad y motivación. El artista que no cree en su trabajo mejor que no empiece y muchas veces debe aprender a aislarse de la opinión ajena, casi siempre sujeta a reglas encorsetadas y subjetivas. En arte, por desgracia, todo el mundo se atreve a criticar pero el arte nace de la necesidad de uno mismo o de una cultura no como objeto de ser criticado. A lo largo de la historia la crítica ha sido muy injusta y cruel con artistas que una vez muertos se han convertido en venerados. Como dijo el escritor Jules Renard, "la crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener". El arte no puede sujetarse a reglas ajenas ya que dichas reglas son relativas según quien las dicta o usa, de la cultura y tiempo al que pertenecen, de las tendencias dominantes del momento y de los intereses a quienes sirve, entre muchas cosas más. Para mi el arte es libertad, libertad total y cuando cae bajo la critica se convierte en mercancía. Sin embargo, el hecho de comentar con respeto algo, es positivo porque generan lazos y aprendizajes para ambas partes.

 

KarlFM.-

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LA SÍNTESIS DEL PROCESO FOTOGRÁFICO

Una fotografía es el resultado de varios procesos donde intervienen múltiples elementos para producir un efecto final gráfico; la idea, el concepto, la visión, el control de la luz, la perspectiva, el encuadre, el foco, los ajustes técnicos, los procesos de manipulado o los acabados finales, todos ellos son variables que terminan por definir el resultado según se trate de una fotografía analógica o digital. La fotografía es pues, la síntesis de un proceso mental, sensitivo, tecnológico y técnico, que va ligado al desarrollo de los tiempos donde se realiza. Lo que ahora ya no se lleva antiguamente era lo más revolucionario, lo de ahora quizás es más novedoso dentro de un tiempo quedará obsoleto. La síntesis del proceso fotográfico es la emanación de estados diversos y la comunicación de los mismos bajo el abrazo de la técnica, la imaginación y la inteligencia emocial.


El tiempo marca el concepto de la comunicación fotográfica ya que al mismo tiempo la convierte en efímera y perene ya que está siempre sujeta al paso del tiempo y su supervivencia depende de las nuevas tecologías que sepan mantenerla. Su potencia es tan feroz que transgrede las normas del propio tiempo, las dimensiones morales e incluso las ideas de los hombres y sus sociedades. La Fotografía tiene sentimientos e ideologías propias y nunca es ni debe ser esclava de nada, vive y debe vivir de su libertad, de su independencia, de su propia filosofía; nunca debe estar atada a condiciones morales ni a manipulaciones políticas o religiosas ya que si lo hace pierde su capacidad de arte y herramienta sabias. Una imagen tiene su propio soplo vital y emana del interior de un ser que es único e irrepetible. Sin atrevimiento, sin cruzar la línea de lo establecido, sin potenciales humanos que transgreden las normas y moralidades decadentes, el mundo todavía permanecería estancado en la edad del teocentrismo medieval. La Fotografía es la arquitectura gráfica del espacio en el tiempo, la ingeniería de las ideas convertidas en píxels o haluros, la física de la luz y la magia de la tecnología, todo ello unido al talento de las neuronas y a la pasión de los sentimientos.


KarlFM.-

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La fotografía es un lenguaje universal que no tiene fin; nadie conoce sus límites, porque a pesar de que abraza la tecnología, siempre depende de sus creadores. Cada creativo es un mundo distinto y aporta lo que su mente y alma generan. La  fotografía es la plasmación de lo que el ojo ve y la mente desarrolla, lo que el alma transforma y el talento embellece y mientras existan ojos que vean, almas que sientan y cerebros que desarrollen, siempre existirá la Fotografía como infinito lenguaje de información, comunicación y arte.

KarlFM.-
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