Luz y Tinta. La revista de Moldeando la luz

 

 

Luz y Tinta Nº 109 Febrero 2021

 

8538775899?profile=RESIZE_710x

Un año para meditar

Hace un año por estas fechas, mes de febrero, al que siempre, apoyándose en el refrán, se ha calificado de “loco”, vivíamos sin embargo ajenos a la locura que se comenzaría a vivir días más tarde. Luz y Tinta proseguía su camino y llevaba a la portada una foto de Chema Madoz, uno de cuyos homenajes se recogía en páginas interiores. Fotografía pura. En esta presentación hablaba yo del vértigo que nos acuciaba, con un número 100 en puertas que lógicamente nos ponía nerviosos por el reto que teníamos delante. Más fotografía.

Los periódicos de aquel mes de febrero llevaban a sus páginas el brexit, o sea, la huida hacia adelante del Reino Unido, dejando a la Unión Europea ante su propio vértigo. En España, además, hablábamos de la pejiguera catalana, para no perder la costumbre. Y del mundo mundial nos llegaban ecos intrigantes cuya dimensión ignorábamos: se hablaba del coronavirus en China, tan lejos, y en Italia y en otros lugares del mundo, y mirábamos con curiosidad y desconfianza lo que pasaba allende nuestras fronteras, sin sospechar tan siquiera que muy pocos días después las campanas de nuestros pueblos tocarían a rebato, haciéndonos conscientes de que lo que considerábamos una alarma ajena era en realidad un problema propio.

Luego, ya se sabe, vino el confinamiento como cortafuegos; y la rabia y el crujir de dientes y los temores y los aplausos a las ocho de la tarde y todo ese aluvión de sensaciones que, como si de un chapuzón se tratara, hemos vivido en solo un año y a la trágala. Hemos visto los ojos a la muerte y le hemos hablado de tú a tú, poniendo nombre y apellidos, y voz y gesto a quienes se iban. Hemos declinado coronavirus en todos sus casos y le hemos buscado todas las acepciones y todos los sinónimos. Y por supuesto, hemos criticado con razón o sin ella a nuestros políticos y representantes. Maldito virus de las narices: aunque me apetece más otro órgano de mi cuerpo para señalar el hartazgo con que miro todos los días la evolución de esta pandemia que nos ha sacudido como ningún terremoto, ni físico, ni moral, había conseguido hasta ahora. Los agoreros de turno -siempre que hay que enfrentarse a un problema aparece un arúspice— nos avisan ya de que, a partir de esta pandemia, nada será como antes. Y tendrán razón.

En fin, un año entregados al análisis y gestión de un problema médico difícil de controlar y al que de momento estamos haciendo frente, psicológicamente, con la esperanza en las vacunas y la desesperanza de ver cómo el virus muta por su propio impulso y las compuertas con que hasta ahora le habíamos controlado se ven desbordadas.

Desde estas páginas, lógicamente, poco o nada podemos hacer, salvo recordar que toda precaución es poca, que hay que tomar nota de lo pa-sado para que el futuro no nos resulte tan incierto y preocupante como hasta ahora nos aparece y que, entre todas las voces interesadas en orientar nuestro camino, es preciso distinguir las de aquellos que realmente quieren ayudar; y señalar con un tachón rojo a quienes solo pretender pescar en río revuelto.

Y mientras tanto, ha nevado en Madrid y, durante algunos días, pare-ció como si se acabara el mundo. Durante aquellos tristes días, en que los políticos madrileños se vieron totalmente superados por un fenómeno tan natural como una nevada en invierno, yo no dejaba de pensar —permítase- me la hilaridad— en aquella surrealista canción de Sabina que asevera que “más raro fue aquel verano que no paró de nevar”.

En fin, un año para meditar. Porque el año que nos aguarda, curados ya de espantos, puede ser peor que el pasado si la sensatez y las vacunas no lo remedian.

Francisco Trinidad

Para descargar la revista en "pdf" PINCHA AQUÍ

La puedes ver en multimedia, descargarla o comprarla impresa en papel PINCHANDO AQUÍ

También puedes verla aquí a continuación. El formato de su edición está preparado para poder ser visionada en los móviles e iPad.

 

 

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

¡Tienes que ser miembro de Escribir con la luz para agregar comentarios!

Join Escribir con la luz

Comentarios

    • Siento mucho este contratiempo Alipio, pero espero y deseo que solo sea un contratiempo, aún nos tienes que desvelar muchos de los secretos que esconde esta fantástica revista. Seguro que nos volvemos a ver pronto. Un abrazo.

    • Courage friend, we are, I am with you, we need you. A hug

    • Amigo Alipio. Te esperamos. Pronta recuperación un deseo grande mucho.

      Protect yourself and be very careful friend

    • I sincerely wish your speedy recovery, as your opinions are very sensible and are needed. Courage friend, I have you present

    • I wish you a speedy recovery friend. Greetings

    • We look forward to your return soon, friend Alipio. My best wishes.

    • Te deseo una pronta recuperación Alipio, ye echamos de menos, un abrazo

       

    • Cuídate amigo mio

    • Good luck Alipio, we are waiting for you. A hug

    • Cuidate amigo, este mes te echaremos mucho en falta. Deseo de corazón volver a leerte, eso sera muy buena señal.

This reply was deleted.