Luz y Tinta. La revista de Moldeando la luz

 

 

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 Fotos y diseños de Carlos Flaqué Monllonch

Creación analógica y digital

     Una imagen es una representación de la realidad o de una manifestación imaginaria con el fin de generar una información visual que, a su vez, puede ser comunicada por diferentes medios y provocar distintas interpretaciones, estímulos y reacciones. Cada imagen es el resultado de múltiples elementos, todos ellos en íntima interacción, que asumen distintas responsabilidades creativas, técnicas, personales, y como no, incluso circunstanciales.

     La composición de dichos elementos es lo que facilita el equilibrio de la imagen en su conjunto. La distribución de estos elementos se fundamente sobre un soporte imprescindible para que toda la sinfonía visual suene armónica y a su justo tiempo. Dicha distribución depende, asimismo, del peso visual que ejercen los elementos que la componen, es decir, la fuerza óptica que se desprende de su colocación, volumen, orden y significado.

     También es cierto que, a veces, el mensaje visual no busca ni orden ni perfección, sino más bien todo lo contrario, es decir, plasmar un caos pretendido y desordenado, que, en su global significado, transmita respuestas y mensajes opuestos, o bien, sensaciones intencionadamente dispares. La observación de la naturaleza nos ofrece un abanico infinito de alternativas donde el caos y el desorden, así como sus adversos, son, dentro y fuera de sus procesos, imprescindibles y hermosos. Muchos artistas han encontrado en estos vaivenes extremos motivos inspirativos para generar sus obras, tal es el caso de la arquitectura de Antoni Gaudí, donde los elementos naturales cobran una excelencia imaginativa límites. Por tanto, podríamos decir que los contrarios, a si como sus estadios intermedios, tienen su encanto y representan una necesidad de existencia sin los cuales el mundo quedaría cojo y perdería esa parte zigzagueante que transforma el arte en un vaivén eterno de resultados y sensaciones fascinantes e infinitas. Todas estas transmisiones, ordenadas y caóticas, parecidas o distintas, estacionadas o dinámicas… generan respuestas tan dilatables que convierten el mundo del arte, su contemplación y análisis, en un ente vivo, dios o monstruo, que hipnotiza a las criaturas que caen bajo sus garras, desde el propio artista, hasta el analista de sus sintaxis o consumidor final.

     Normalmente nos empeñamos en clasificar las cosas según el encaje de nuestra embotada perspectiva de la realidad, el bagaje aprendido nos marca como un martillo que golpea un clavo hasta dejarlo sin la posibilidad de ser extraído, ese golpeo constante educativo hace que el ser humano caiga en el metodismo y el orden para dar sentido a su caótico estado de vida. Pero el arte no tiene fronteras, no entiende de leyes, anda suelto por los abismos y los paraísos, y sólo quien ve sus creaciones es quien intenta buscar y aplicar los principios que revelan postulados analizables e identificables. El arte surge del alma, de una simbiosis perfecta entre sentimiento y raciocinio, entre necesidad y permanencia, entre tesis y antítesis, por ello, jamás debe ser esclava de la realidad o fantasía de la cual se alimenta, si servil ni víctima de los que pretenden diseccionarla para ver sus entrañas. Cada artista define el principio, desarrollo y final de su obra, el sentido que tendrá, el mensaje que busca transmitir, pero a veces todo esto, se viene abajo, porque la obra nace sin ningún rasgo predeterminado, sin ciencia ni teorética, sino más bien como un fruto insaciable de espontaneidad. Cuando esto ocurre, no existen arquitecturas ni ingenierías que sostengan un plan previo en el diseño, todo es producto de un flash, de una inspiración quizás venida de una dosis de genialidad, de una tragos de Absenta o simplemente porque aquel día el artista tenia la combinación de neuronas adecuadas para producir el Big Bang creativo.

 

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     Según la Teoría de la Imagen, el equilibrio en las composiciones se logra mediante el uso adecuado de las líneas y las formas, ubicando los pesos visuales en su justa medida y proporcionalidad, a fin de obtener una composición equilibrada e ideal respecto a los ejes y segmentos que las dividen. En este sentido, la creación de un diseño simétrico sería aquel que se produce cuando al dividir una composición en dos partes iguales, existe igualdad de peso en ambos lados y no se encuentran elementos que sobresalgan más que el resto en importancia y peso. Por su contra, la creación de un diseño asimétrico sería aquel que se produce cuando al dividir una composición en dos partes iguales, existe desigualdad de peso en ambos lados y se encuentran elementos que sobresalen más que el resto en importancia y peso. Por tanto, mientras el equilibrio simétrico trasmite sensación de orden y sosiego, su contrario nos induce a la agitación, tensión, pero al mismo tiempo transfiere dinamismo, alegría y vitalidad.

     La composición visual, organización de los elementos que forman el conjunto de la imagen con el fin de obtener un efecto de unidad y orden, puede verse, según el lenguaje visual, bajo distintas formas, reposada o dinámica. En el caso de la primera, los elementos son constantes, simétricos, rectos, se dirigen hacia el centro, completos, centrados. En el caso de la segunda, son inconstantes, asimétricos, oblicuos, se alejan del centro, incompletos y descentrados. En el trabajo que nos ocupa, algunos ejemplos de las fotos ilustran estos principios de la composición reposada.

     En cuanto a la metonimia cabe considerar que es una herramienta de la retórica visual que obedece a ciertas leyes donde se substituye un objeto por su utilización … es decir, una metonimia visual es una imagen simbólica que se utiliza para representar una síntesis o referencia de algo que tiene un significado más amplio y preciso; tal es el caso de la cruz que se usa para representar una iglesia, el cáliz con la serpiente que simboliza farmacia, sustituir a la obra por el autor, el producto por el lugar donde se produce o el objeto por su utilización; el espectador establece, por asociación, una conexión intrínsecamente vinculada entre la imagen y el tema en cuestión: causa/efecto, contenedor por contenido, símbolo por cosa simbolizada, lugar por lo que en él se produce, objeto poseído por poseedor … etc.

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      Las imágenes son un recurso de comunicación visual muy importante ya que su contenido es capaz de transmitir mensajes donde muchas veces los textos no logran sus objetivos o simplemente refuerzan o extienden lo que las palabras necesitan transmitir. Pero la imagen no depende de lo escrito, es auto suficiente porque en ella se sintetiza cualquier pixelización de la realidad mundana. Somos entes abstractos, aunque biológicos y psíquicos, pero en cuestión de lenguajes somos primarios, usamos los mecanismos que ancestrales usaron pero con añadidos distintos; seguimos pintando, aunque en lugar del pincel usamos el aerógrafo, el lápiz óptico o en la pantalla táctil; en el fondo seguimos pintando. Lo mismo ocurre con las imágenes, antes se construían los films sobre placas de cristal bajo complejos procesos químicos; luego vinieron las películas, ahora hablamos de tarjetas gráficas y archivos. Antes se ajustaban las imágenes con lápices, anilinas, óleos, pigmentos especiales, luego vino el trucaje de laboratorio, y actualmente Photoshop convierte lo irreal en real o posible. De todo ello se deduce una cosa y es que aunque se usen diferentes y sofisticadas tecnología la necesidad de plasmas, de expresar, de transmitir, de congelar, de perdurar y comunicar. Somos entidades esclavas de la necesidad y el tiempo es el vehículo que nos permite recordar y avanzar. Y ante la necesidad el ser humano siempre busca nuevos caminos donde crear, expresar y analizar.

 

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