Desde hace un tiempo viene gestándose en el seno de cierta comunidad fotográfica purista cierta crítica hacia el uso de los nuevos soportes digitales en pos a la fotografía o arte puros, es decir, en fotografía aquella imagen que es el resultado tal cual sale al apretar el botón.

En el mundo de la fotografía todas las cosas se manipulan para conseguir distintos significados y efectos, bien sea a través de la química, los fotomontajes, los programas informáticos, los objetivos fotográficos, el control de la luz, el uso de películas y revelados especiales, etc., puestos a matizar,  la propia cámara ya es una forma de alterar la realidad que vemos. Recordemos que la fotografía, a diferencia de otras artes, precisa de elementos tecnológicos o científicos ya que su resultado final siempre depende de ellos. Por tanto y desde mi punto de vista, la fotografía pura no existe ya que siempre se basa y se ha basado en la técnica y la tecnología del momento, aunque estas fueran rudimentarias o de última generación. Gracias al avance de la química, la física y la óptica, así como la industria que posibilitó la fabricación de los aparatos y los elementos que intervienen en el proceso de registro y realización fotográficos, como películas y procesos de laboratorio, la fotografía fue posible.

Antiguamente los negativos o fotografías se retocaban con lápices y pinceles, luego se colorearon con anilinas cuando el color era inexistente; más tarde se trucaban las ampliaciones con las llamadas máscaras de laboratorio, películas alteradas, revelados especiales, o tratamientos químicos posteriores, fueran más fáciles o complejos. Incluso los mismos pintores clásicos retocaban cientos de veces sus obras de arte antes de darlas como definitivas, hasta tal extremo que las actuales técnicas de rayos X y termografía han permitido desvelar tales rectificaciones. Los oficios de retocador y colorista nacieron justamente cuando las cámaras fotográficas aun eran de madera o fuelle por tanto ojo con esa facilidad de llamar fotografías puras a aquellas que se crean sin artificios ni retoques. La fotografía sin la tecnología sería pues inexistente.

Independientemente de si están hechas con una cámara antigua, analógica o digital o han sido o no manipuladas, previa, durante o posteriormente, todas las fotografías pueden ser o no obras de arte; el arte en si mismo es arte y está por encima de los medios y modificaciones que pueda hacer el artista. La genialidad viene dada por el valor de la imagen final. Por tanto, estoy completamente a favor de las nuevas técnicas que combinan fotografía e informática, manipulación y retoque, ya que con ello se contribuye a experimentar y alcanzar nuevas dimensiones en los resultados. Si paralizamos el avance, la novedad, bloquemos la profesión. En el caso de la fotografía periodística, científica, policial, de concursos, es decir todas aquellas que deben ajustarse a unas bases concretas dada su funcionalidad, el retoque o manipulación de la imagen no es lícito, aunque sea pintura, dibujo, cine o cualquier otro medio. Cualquier modificación alteraría la realidad de la disciplina en si con lo consiguientes resultados equívocos. En lo restante, cualquier manipulación debe considerarse una faceta más de arte y técnica.

Algunos piensan que retocar o manipular una imagen resta valor artístico a la fotografía, son los que piensan que retocar es tan fácil como apretar un botón; son la misma gente que en tiempos pasados censuraban a los innovadores, a los artistas, a los científicos, o a los industriales que se salían de los convencionalismos y conceptos académicos de la época. Para retocar o manipular bien se requieren muchos conocimientos, disciplinas auxiliares, talento y habilidades de las que no todos son capaces de lograr con calidad y éxito. No olvidemos que todo es arte si su finalidad estriba en serlo.

El problema por tanto no es la herramienta que usas, lápiz, carbón, pincel, manos, cámara fotográfica, cámara de video o cine, ratón o paleta digital, el problema está en la masificación de las cosas. Si todo el mundo pintase como cualquier pintor consagrado, la pintura perdería su valor. Lo mismo ocurre con cualquier arte o cosa en la vida; mucho de algo termina por aburrir y elimina su valor. Algo así ocurre con lo digital y el retoque, todo el mundo tiene las herramientas y piensan que pueden hacer cualquier cosa.

Para finalizar quiero decir también que las personas también se retocan, se compran ropa, complementos, se maquillan, se perfuman, se cultivan intelectualmente, desarrollan sus dotes sociales, sacan sus mejores herramientas para construir una imagen de si mismos mejor, a veces incluso diferente, para que el resultado final sea atractivo o distinto. El purismo es una enfermedad que no solo ataca a la sociedad condenándola a la involución sino que además es contraria a la vida misma de las cosas y los seres humanos. Abramos pues la imaginación hacia las nuevas alternativas sin menospreciar todo aquello que ha hecho posible la modernidad. EL PEOR ENEMIGO DEL ARTE FOTOGRÁFICO NO ES LA MANIPULACIÓN O EL USO DE ELEMENTOS AUXILIARES SINO LA MASIFICACIÓN DEL MISMO.

Saludos.-

KarlFM.-

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